Pesado antes que extremo: Aproximación al Heavy Metal Colombiano (Parte I)

Construir heavy metal en un país improbable

 

Con la excepción de Kraken, hablar de metal colombiano suele conducir rápidamente a nombres asociados al metal extremo, ya sea en el thrash con Darkness, el death con Masacre o el black metal con Thy Antichrist. Gracias a la reciente aparición de diversos materiales audiovisuales en redes sociales, para muchos seguidores dentro y fuera del país, Colombia se convirtió en sinónimo de metal extremo y ultrametal (Reencarnación, Parabellum, Blasfemia, etc.).

Pero, al tiempo que las voces guturales, la velocidad extrema y antes de que Colombia tuviera un reconocimiento internacional por sus escenas más radicales, existió una generación de músicos que encontró en el hard rock y el heavy metal una forma de construir identidad, comunidad y resistencia cultural. Sus nombres pueden ser menos numerosos que los de quienes vendrían después, pero sin ellos la historia del metal colombiano simplemente no existiría.

Si bien es innegable que en el país existe un predominio de bandas con gran desarrollo en las vertientes extremas desde finales de los 80, me parece que no se ha profundizado aún, de forma rigurosa, en otras formas de manifestación del género. Estas historias, tal vez menos numerosas en bandas, de menor impacto internacional o menos documentadas, son fundamentales para entender la evolución y complejidad de esta música en el contexto nacional: hablo de los sonidos hard y heavy metal en Colombia.

Imagenes de Escape, Minga Metal y Perseo, bandas pioneras del sonido Heavy en Colombia

Mucho antes de que el metal extremo se expandiera en el mundo y casi se apropiara por completo de lo que se entendiese por el concepto de “metal” a secas, el rock de finales de los sesenta, en una de sus etapas de mayor experimentación, fue subiendo el volumen, las intensidades y la distorsión, pasando a elevar su crudeza en lo que se denominó inicialmente de forma indistinta como heavy rock y hard rock hasta llegar a un movimiento más unificado conocido como heavy metal. Por dar un ejemplo, es lo que se entiende como la línea entre Jimi Hendrix, Cream, Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath, Uriah Heep y UFO, entre muchas ottras otras, hasta llegar a Judas Priest de finales de los setenta. 

Línea evolutiva que en los 80  tomaría dos caminos claros; el de Iron Maiden, por poner un solo ejemplo, que desarrolla la New Wave of British Heavy Metal y que desemboca principalmente en Europa con el Power Metal de Helloween, quedándose con la línea «heavy»; y la una segunda linea que pasa por bandas como Motörhead, Venom y Metallica, que toma la línea que hoy llamamos simplemente «metal», de donde surgen el thrash, el death y el black, todos con pocos años de diferencia. Por supuesto, este párrafo no es una pretensión de reduccionismo histórico (aquí faltan muchos elementos y subgéneros: el hardcore, el gore, etc.), pero, insisto, este artículo solo pretende hacer pensar que en el contexto colombiano hemos dejado de lado, sobre todo en el material historiográfico y periodístico, el interés por esa primera línea hard-heavy, y lo llamaremos así en adelante, para fines practicos, ya que tampoco me propongo en entrar a definir de forma absoluta los conceptos de estos subgéneros.

Nash, la banda que cambio el panorama en la escena rock de Medellín 

Cuando el heavy metal comenzó a consolidarse internacionalmente a finales de los años setenta, Colombia estaba lejos de contar con las condiciones que favorecieron su desarrollo en Inglaterra o Estados Unidos, por lo que la llegada de estos estilos fue tardía. En la década siguiente, mientras la Nueva Ola del Heavy Metal Británico producía bandas como Iron Maiden, Saxon o Def Leppard, el metal colombiano comenzó a dar sus primeros golpes de forja. Justo cuando el estilo glam era el foco comercial global, la explosión de las vertientes extremas en el país coincidió con una de las etapas de mayor violencia nacional. Diversos estudios (ver referencias al final) han ahondado en cómo el metal extremo sirvió como medio de expresión y resistencia para que los jóvenes tramitaran sus rabias; es decir, en muchos casos se saltó directamente a lo extremo sin pasar de forma paralela por aquellos subgéneros duros que crearon la escuela y la tradición. Comprender este fenómeno es vital para entender las características del acto creativo y sus efectos en la sociedad colombiana.

Pero si la llegada del metal a Colombia estuvo más cerca de las vertientes extremas que de la tradición heavy, cabe preguntarse: ¿por qué no se desarrolló esta última con el mismo ímpetu? Según lo discutido en diversos espacios de la escena nacional, me atrevería a plantear la hipótesis de que el sonido hard-heavy no caló tanto por diversos factores: sus exigencias técnicas (producciones de alto nivel, virtuosismo musical y vocal) requerían una inversión y equipos que el país apenas empezaba a conocer. Además, el imaginario y asociación que se hace de estas banas hacia letras hedonistas (sexo, drogas y farra) o de fantasía heroica, contrastaba con el metal extremo, que se vinculó más directamente a las preocupaciones sociales y a la estética anti-status quo del «do it yourself» y el lo-fi. Sin embargo, es posible rastrear bandas heavys fundamentales que también incluyeron fuertes posicionamientos sociales en su lírica.

Algunas caratulas de las primeras bandas de Hard – Heavy colombianas

Al igual que en el artículo que publiqué hace unos años sobre el rock progresivo colombiano, este texto no pretende ser una historia definitiva del heavy metal nacional, ni un inventario exhaustivo de todas las agrupaciones que han existido. Más bien busca ser una invitación a recorrer de forma panorámica una tradición musical pocas veces visitada, que creció junto a la consolidación de los géneros extremos y ayudó a construir los primeros lenguajes pesados del país. Es también un ejercicio de memoria, curiosidad y, por qué no decirlo, de nostalgia.

Como aclaración final, esta es la primera de tres partes en las que se explora un listado de bandas de Bogotá y Medellín de los 80, la explosión en el resto del país durante los 90 y el desarrollo en el siglo XXI. He incluido agrupaciones que, de forma categórica o esporádica, han trabajado sonidos que van desde el A.O.R. hasta el heavy tradicional y por lo cual la inclusión de algunos grupos puede ser polémica, siendo una invitación a un ejercicio dialogante y crítico; pueden dejar sus comentarios y sugerencias en la caja final.

Kokoa el primer martillazo.

Pese a algunas posiciones encontradas, no sabemos con absoluta certeza cuál fue la primera banda de heavy metal colombiana. Existen recuerdos dispersos de músicos de la época sobre agrupaciones de covers, sin embargo, en cuanto a grabaciones originales, el nombre de Kokoa aparece sin discusión como aquella que dio los primeros martillazos en el yunke que forjaria la historia del heavy metal colombiano. Formada en Bogotá y liderada por el vocalista Peter Schroeder (quien luego integraría Krönos), la banda publicó en 1977 un EP homónimo con los temas Hari Hari y Love in Hell. En ellos se perciben guitarras afiladas y una distorsión que se alejaba del rock and roll clásico, casi twist, la psicodelia con agregados folk andinos y las guitarras acustiscas dominantes hasta entonces.

Escuchadas casi cincuenta años después, estas dos canciones no solo representan el primer registro conocido de una banda colombiana interpretando composiciones propias dentro de un sonido y feeling claramente hard-heavy; también permiten asomarse al momento en que el rock nacional comenzó a endurecer su sonido y a dar el primero de muchos golpes que terminarían construyendo la historia del metal colombiano.

Nash, el predominio de Medellín y la primera mitad de los 80 

Después del arranque de Kocoa, el interés se trasladó a Medellín. Un momento que simbolizó el cambio de rumbo fue «La Batalla de las Bandas» en la Plaza de Toros La Macarena (marzo de 1985). El cartel reflejaba un panorama diverso donde convivían propuestas hard-heavy como Spol, Excalibur, Lasser y Kraken, junto a pioneros del ultrametal como Parabellum y Mierda. Sin embargo, el ambiente fue dominado por el radicalismo de una parte del público que rechazó a las bandas y fans consideradas blandas o comerciales, aquienes por entonces se les denominaba como «caspas», llegando a apedrear a los músicos e impidiendo que Kraken se presentara. Aquella jornada evidenció la división entre la tradición heavy y una nueva generación extrema.

En Medellín, el papel pionero lo tuvo Nash. Formada hacia 1980 y liderada por el guitarrista Víctor García, la agrupación se movió entre el hard rock y el heavy metal clásico. En 1981 compartieron escenario con los argentinos Plus y, entre 1982 y 1983, publicaron sencillos con versiones de clásicos internacionales, una estrategia que les permitió sonar en la radio nacional. 

Más allá de la calidad de sus grabaciones, Nash representa uno de los primeros intentos serios por desarrollar el estilo. Con su primer EP de 1982, que incluía versiones de donde se encontraban los temas Weep In Silence de Uriah Heep (1976) y Runnin’, White Face, City Boy de la banda Gillan, segundo proyecto en solitario del ex cantante de Deep Purple (1980) ayudaron difundir clásicos del heavy rock en la región antioqueña. Posteriormente comenzó a figurar Carbure, formada en Medellín a comienzos de los años ochenta, influenciada por referentes como Black Sabbath, Deep Purple y Scorpions, la agrupación publicó en 1983 su primer EP, del que sobresalen temas clásicos como Carne y HuesoEl Faltón

Carbure tuvo varios vocalistas en diferentes etapas, pero el más reconocido fue sin duda Hernado Restrepo “Nano” que participó de proyectos legendarios como la mencionada Lasser y Fénix, agrupación con la que dejó un registro interesante en el famoso programa de televisión Espectaculares JES . Su principal legado quedó registrado en el demo Blackout (1983), una maqueta distribuida artesanalmente mediante el tradicional intercambio mano a mano de casetes. https://youtu.be/u5NCAXLB8nw?si=ih57njjCTRwT5a48

Cronologicamente continuamos con Piro que desarrolló una propuesta más cercana al hard rock, el AOR y el rock melódico. En 1983 publicó el supersencillo Piro, bajo el sello Discos Victoria, con los temas In Harmony y You Should Write. Además, la canción Taking the Train, interpretada en inglés, obtuvo difusión en la emisora Disco ZH, convirtiéndose en una de las pocas agrupaciones de la época con presencia en la radio comercial.

Piro refleja otra de las vertientes que convivieron en los primeros años del rock pesado paisa, demostrando que la escena de Medellín no estuvo conformada exclusivamente por propuestas de heavy metal tradicional, de covers o el sonido extremo.

Por la misma época y antes de convertirse en la voz de Kraken, Elkin Ramírez debutó como cantante en Kripzy, una de las primeras bandas del circuito de rock de Medellín entre 1981 y 1982. Aunque nunca dejó grabaciones oficiales y su repertorio estuvo basado principalmente en versiones de Led Zeppelin, Deep Purple y Black Sabbath, la agrupación representó el primer escenario donde Elkin comenzó a desarrollar la voz y la presencia escénica que años después lo convertirían en una de las figuras más importantes del rock colombiano. Gracias a las plataformas actuales,  hoy podemos contar con maquetas, demos y ensayos de estas bandas primigenias, como el siguiente ensayo donde aún la voz del “Titán” se estaba educando y afinando:

De Kraken poco queda por decir que no se haya escrito ya. Fundada en 1984 y liderada por Elkin Ramírez y Hugo Restrepo en la guitarra, la banda marcó un antes y un después para el heavy metal colombiano con el lanzamiento de su primer sencillo, «Todo hombre es una historia» / «Muere libre» (1986), que se lanzo de forma profesional gracias a la recolección de firmas en las que se comprometia a los fans a comprar el prensado, lo cual fue superado con creces y garantizo el lanzamiento de un segundo Ep y finalmente el primer álbum, llamado de forma homonima, Kraken.

Y mientras Kraken consolidaba su nombre a nivel nacional, una nueva generación de agrupaciones continuó fortaleciendo la escena heavy paisa. Entre ellas estuvo Perseo, formada en Medellín en 1986, que publicó en 1990 el EP «No es tan sencillo», un vinilo de siete pulgadas con tres canciones donde el hard rock y el heavy metal melódico seguían ocupando un lugar central dentro de la producción que refleja cierta madurez y experiencia en la escena local. 

Con el lanzamiento de otro Ep, un larga duracíon y una carrera activa hasta la segunda mitrad de los 90, Perseo concluye una primera etapa del hard y el heavy metal en Medellín, una escena que, antes del reconocimiento internacional del ultrametal, ya había construido una identidad propia a través de decenas de músicos y agrupaciones, pero mientras Medellín consolidaba una de las escenas más prolíficas del país, Bogotá arrancaba a tientas lo que sería el nacimiento de su propia escena. 

Bogotá, un heavy que se fue refinando

Nacida en Ciudad Kennedy entre 1985 y 1986, Minga Metal fue una de las agrupaciones que imprimió un fuerte contenido social y barrial al heavy metal bogotano. Integrada por músicos provenientes de otras bandas de la escena local, publicó en 1990 su único demo, con canciones como, Nacidos para morir, La gran ciudad y Tu Rostro que contó con difusión radial, convirtiéndose en uno de los pocos trabajos del género que combinó de manera tan directa el heavy metal con una marcada postura política y comunitaria.

Recientemente se ha liberado interesante material de esta banda en su canal de YouTube que refleja tanto las posturas juveniles, como los medios técnicos de esa época. 

Hacia 1987, la escena bogotana continuó fortaleciéndose con la aparición de bandas en las que habia mejor producción y cierto interes por las casas disqueras, fue la epoca inmediatmente anterior al surgimiento del movimiento «rock en tu idoma» y la explosión comercial de los años noventa en Colombia. En ese contexto surgen bandas como Escape, banda de heavy metal integrada por músicos con experiencia previa en el circuito local. En 1989 publicó su primer sencillo, Escápate, con los temas No es solo sexo y Escape, uno de los primeros registros profesionales de la nueva generación de agrupaciones que ademas logro girar por varias ciudades del país en aquella epoca. 

El vocalista de Escape era Salvatore Cassandro, quien luego sería un reconocido actor en telenovelas; a su vez, su hermana Rosa Paula Cassandro lideró la voz en Hangar 27 de cortes hard y A.OR. Formada en Bogotá en 1987, esta agrupación notablementye lidera por su gran voz femenina en un tono más fuerte (por entonces desputabna voces de mujeres en bandas rock pop como Zona Postal y Pasaporte) siendo tal vez la primer mujer en la escena metalea nacional, pero, además, contaron con uno de los primeros guitarristas shred y virtuosos de Colombia, Diego Acevedo apodado «magic fingers» . Publicaron su álbum homónimo Hangar 27 en 1991 bajo el sello Sonolux

Ya en las postrimerías de los años ochenta, Hades se consolidó como una de las principales agrupaciones del heavy metal bogotano. Formada en 1987, lanzó su primer álbum homónimo en 1993, convirtiéndose en una de las primeras bandas colombianas del género en firmar con una compañía multinacional, BMG Ariola. Su trayectoria también la llevó a participar en las primeras ediciones de Rock al Parque

El crecimiento de Hades y sus presentaciones en televisión junto a bandas como Hangar 27 o Kraken, el trabajo con sellos profecionales (de los que generalmente no vieron resultados economicos) sus participaiones en los primeros festivales estatales y el incio de la atención radial, reflejaba que el heavy metal comenzaba a ganar espacios más allá del circuito underground.

Esta primera parte termina donde comienza otra historia. Durante los años noventa el hard y el heavy metal colombiano dejó de ser un fenómeno concentrado en Bogotá y Medellín para extenderse por todo el país. Ese será el recorrido de la segunda entrega donde hablaremos de bandas como Excalibur, Könos, Agata, Warriors of the light, Akash, entre otras y finalmente la tercera etapa, que estará dedicada al desarrollo, permanencia y renovación del hard y el heavy metal colombiano durante el siglo XXI. 

Referencias: además de las referencias aquí citadas, este artículo se elaboró a partir de la consulta de material discográfico original (vinilos, casetes, demos y CD), archivos digitales, entrevistas directas, memorias de músicos y coleccionistas, publicaciones especializadas y documentación aportada por integrantes de la escena del hard y el heavy metal colombiano recopilada en la experiencia periodistica, invetigativa y de gestión cultural de Dark Room Network.

Link a la parte II;

Link a la parte III;

Por; Luis López Huertas

Director Darkl Room Network.

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